#Informate / En Colombia se ha registrado en los últimos 20 años, la tala de 6 millones de hectáreas de bosques, lo que supone la pérdida del 10% de toda la cobertura boscosa del país, ya que gran parte de esta desforestación pertenece al mercado ilegal de maderas.
Así lo aseguró el presidente colombiano, Juan Manuel Santos, durante el acto de presentación de la Política Forestal del Gobierno, en la Casa de Nariño, sede del Ejecutivo.
Hay que recordar que la tala indiscriminada de bosques es una de las razones por las cuales la población del país andino se ha visto afectada por las lluvias.
Esto se debe a que la deforestación genera erosión en los suelos, y estas erosiones genera tierras frágiles que terminan derrumbándose, provocando una alteración en el circuito de la biodiversidad del planeta.
Cómo ayudamos: siendo más consientes con la madera, con los papeles, e incentivar al reciclado de papeles para poder así evitar situaciones como esta.
Fuente: EFEVerde

Poco se sabe de los alimentos transgénicos en nuestro país. Incluso algunos no saben ni siquiera qué son. La realidad es que hoy convivimos con ellos aunque no lo sepamos. Para entender mejor Gustavo Lerner, permacultor de Ecocentro Eluwn, miembro de la red de Ecoaldeas Chile e integrante de la plataforma Chile sin transgénicos nos respondió un instructivo cuestionario.
¿Qué son los transgénicos?
Los transgénicos son organismos vivos modificados genéticamente (OMG). Consiste en modificar la genética de una semilla mezclando genes animales con vegetales para obtener un producto nuevo. Por ejemplo, se puede producir un tomate menos propenso a helarse.
¿Cuál es el problema?
El problema radica en que para modificar genéticamente la semilla se utilizan vectores que rompen el ADN, esos vectores son células cancerigenas. Las patentes para producir y exportar transgénicos se liberaron en la década del `70, y desde esa la fecha hasta ahora, no hay una seguridad que sea inocuo para la salud del ser humano. Nadie sabe si es dañino para la salud consumir transgénicos, las pruebas que se hacen se realizan en animales de laboratorio. Es decir su riesgo no está del todo evaluando y sus efectos siguen siendo desconocidos para el hombre.
¿Cuál es el panorama en Chile?
Actualmente se permite la importación de semillas para fines de ensayo, sin permitir la comercialización de estos productos a nivel nacional. Chile ha firmado varios tratados de libre comercio con Estados Unidos y en uno de esos tratados promueve que nuestro país tenga una ley sobre patentes vegetales, orientada a permitir la comercialización y producción de transgénicos en Chile. Además el Congreso promueve una normativa denominada Ley de obtentores vegetales, que permitiría tener propiedad comercial de semillas creadas con ingeniería genética, lo que perjudicaría la agricultura convencional y la orgánica.
Los problemas a los que se enfrenta este proyecto de ley es que los agricultores orgánicos están preocupados que la polinización lleve a dañar sus cultivos, además de los peligros que generaría en el ecosistema como el incremento del uso de tóxicos en la agricultura, la contaminación genética del suelo y la pérdida de biodiversidad.
¿Qué podemos hacer como consumidores?
Como consumidores tenemos mucho por hacer, lo principal es informarse y participar. En Chile existe una ley del consumidor que tiene que ver con el etiquetado, lo que asegura nuestra libertad de elección. Lo primero es aprender a leer una etiqueta y entender qué es transgénico dentro de los componentes de un producto. Hoy se pagan certificaciones para ver qué es orgánico, pero no se pagan certificaciones que te digan qué es transgénico.
Además es muy importante la existencia del principio precautorio, que se aconseja utilizar en todos los temas de ambientalismo, pues el ambientalismo en un derecho humano.
En la constitución de Chile dice que el Estado es el responsable de proveernos de un medioambiente sano, limpio y seguro. El principio precautorio pide NO innovar en los casos que no esté demostrado que puede ser dañino para la salud. Pero si se decide innovar, el Estado es responsable de pagarnos los estudios médicos para saber si nos estamos contaminando o no gracias a esa innovación.
El camino es unirse y hacer una campaña de información y presión a los políticos, mayor participación ciudadana para decir qué es lo queremos y qué es lo que no queremos.
Gustavo Lerner
